La compasión: un arma poderosa

compasión

Eso que llaman compasión

 

La compasión es un sentimiento humano que nos permite percibir y comprender el sufrimiento de otro, cuando se lleva a la acción, provoca que el individuo que la tiene desee eliminar el sufrimiento y generar bienestar en el prójimo. He de aclarar que no es lo mismo que sentir lástima por quien pasa por un momento difícil, tampoco es tener empatía, va más allá, nos lleva a tomar acciones que aligeren la carga del otro.

Cuando sentimos compasión, es porque en nuestro cerebro se está liberando una hormona llamada oxitocina, que se genera en el hipotálamo y está involucrada en el establecimiento de relaciones sociales y podría estar vinculada al aumento de la generosidad entre las personas.

Los seres humanos tendemos a desarrollar compasión de forma limitada y parcial, ya que desarrollamos este sentimiento por las personas allegadas a nosotros, pero en casos aislados, sentimos lo mismo por extraños. También la hemos teñido en occidente con un sentimiento de poder o superioridad sobre otros; la frase “no me compadezcas”, muestra claramente esta errónea concepción del término. Sin embargo, para los budistas, la compasión es la raíz de las Tres Joyas: Buda, el Dharma y la Sangha porque según su creencia, todos los Budas nacen a partir de la compasión.

El Dalai Lama le da a esta cualidad emocional un valor supremo al decir:

“El amor y la compasión son necesidades, no lujos. Sin ellos la humanidad no puede sobrevivir.”

 

La Autocompasión

Muchos toman el término auto-compasión como algo negativo. Se olvidan de que se necesita también estar atento a nuestro propio sufrimiento, entender nuestros fallos sin aplicarles un juicio de valor y reconocer lo valioso de cada experiencia, eliminar dicho sentimiento y buscar nuestro bienestar.

Esto es auto compadecerse: entender que somos humanos y por ello cometemos errores, darnos cuenta que formamos parte todos de un organismo vivo llamado humanidad, que nuestras experiencias son para nuestro crecimiento y que debemos amarnos pase lo que pase. Muchas personas tratan con más cariño a los otros que a ellos mismos, otras son sumamente compasivas con otros y duros y crueles con ellos mismos. Debe hacer un balance. Por algo Jesús dijo “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

En el momento en que te abres a ser consciente de las manifestaciones del sufrimiento que presenta otro ser humano, te vuelves compasivo. Sientes como él y ves el mundo desde su perspectiva, entiendes sus razones mas no justificas sus actos. Algunas veces, se pueden revivir momentos dolorosos de tu vida cuando eres compasivo con otra persona, porque tu mente relaciona su vivencia con una tuya y eso puede, en algunas ocasiones, ser muy doloroso.

Como dije anteriormente, por nuestra cultura, tendemos a evitar la auto-compasión, pero cuando nos volvemos conscientes, percibimos nuestro sufrimiento, nos acercarnos a él y lo aceptamos, entendiendo nuestra responsabilidad en lo sucedido.

Cuando tienes compasión, todo lo que hagas será en beneficio de todos los seres, te conectas con el corazón de las demás personas y tu forma de ver la vida cambia. A nivel terapéutico es la compasión la que hace efectivas a las herramientas usadas en terapia y al terapeuta.

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Por: Diana Nelson
Terapeuta en Sanación Pránica
Terapeuta en Bioingeniería Cuántica.
Terapeuta Energético Empresarial